miércoles, 25 de marzo de 2009

"A VERLAS VENIR"

Del partido del pasado sábado he leído algunos titulares periodísticos y algunos me han resultados bastante curiosos, como tildar la victoria del Granada de injusta. El famoso argumento de “es que llegaron 4 veces y marcaron tres goles” lejos de ser un argumento de abogado defensor es de argumento de fiscal general del Estado. Mire usted, es que exactamente eso es lo que hay que hacer en el fútbol, llegar cuatro veces y marcar tres, porque no vale absolutamente de nada llegar trescientas y no marcar. Aquí entonces falla algo.

El Cádiz cayó derrotado el sábado víctima de goles en momentos clave y víctima de su propia caraja defensiva. A estas alturas de la temporada se puede perder, pero no te pueden meter tres goles así como así. ¿Y si esto te pasa en un partido de play off?. Pues el trabajo de toda la temporada a la borda por una mala tarde, que en esto de las liguillas no la puede tener cualquiera.

La defensa cadista tiene más peligro que una excursión de Gremlims al Aguapark. De 30 jornadas en 10 de ellas los rivales nos han metido más de dos goles, aunque acabáramos ganando o empatando el partido. El 33 % de los partidos, señores, cifra más que preocupante para encarar encuentros de fase de ascenso, porque en 1 de cada 3 partidos encajamos más de dos goles. Uffff, miedo me dan esos números.

El partido de esta noche es de esos que hay que volver a encarar con la única idea de traerse los tres puntos, porque otro tropiezo carajero y otra nueva victoria del Jaén nos harían verle las orejas al lobo muy, muy de cerca por primera vez en toda la temporada. El problema no es solo ganar, eso está bien para la liga, pero se imagina usted una victoria por 3-2 en casa en un partido de ascenso a la espera de lo que pasa en la vuelta.

Nos quedan ocho partidos para la gloria o el infierno. O nos espabilamos en defensa o no aguantamos dos o tres eliminatorias de ascenso. En alguna de ellas llegará la caraja, ese maldito 33 %. Alguno podrá decir que ahora no hay que meter presión. Pues sí, ahiora es el momento de meterla, no cuando el desastre sea inveitable. Por culpa de no querer meter presión a los jugadores estamos ahora donde estamos, por culpa de no querer ver el peligro que se avecinaba bajó el Zaragoza y por no ver el peligro a tiempo cualquier día tendrán un disgusto mis amigos béticos.

Estamos en una fase muy delicada de la competición, cono mostros sacando los partidos como podemos y un rival que tiene pilas no ya alcalinas, sino atómicas. Si no se vence al Antequera empezarán las dudas, empezarán las desconfianzas, empezarán el “veremos a ver” y el Cádiz no puede permitirse todo esto después de lo que ha estado consiguiendo. Perdonen que sea tan pesimista, pero es que me lo estoy viendo venir.

La salvación de este club pasa inexorablemente por el ascenso de categoría en la presente temporada. Otra temporadita al fresquito de la Segunda B no la aguantaría el cadismo. Hoy, los que merendarán serán los aficionados, el equipo tiene que salir a morder.