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lunes, 15 de diciembre de 2008

"LA OBRA DE ARTE MAS HERMOSA DEL MUNDO"


Confieso que me gusta el arte pero no soy de esos entendidos. Como decía el chiste ese de: “Oye… ¿a ti te gusta la pintura?. Sí, pero más de dos botes me empalaga”. Pues lo mío es algo así. Me gusta el arte pero con alegría moderada, como diría el Chano de Cádiz.

Claro que hay arte y arte. Que me perdonen los demás artistas, pero siempre he tenido especial predilección por la escultura. La pintura tiene su cosa también, pero el hecho de poder retocar sobre lo ya pintado le quita ese punto de heroicidad que le tengo a los escultores. Un golpe mal dado en el momento más inadecuado te manda al carajo la escultura más colosal de todos los tiempos.

Entre el selecto grupo de escultores tengo dos, dentro de mi corto conocimiento, que se llevan la palma. Uno es Gian Lorenzo Bernini, con cosas tan gordas como El Éxtasis de Santa Teresa, Apolo y Dafne y el Éxtasis de la Beata Ludovica Albertoni, amén de fuentes como la de los Cuatro Ríos y la Fuente del Tritón en Roma.

Pero el que se lleva la palma es el genio florentino Michellangelo Buonarrotti, Miguel Ángel para los amigos. Pintor y escultor, la Capilla Sixtina y el David, pero lo que de verdad me deja sin palabras es lo que yo considero la obra de arte más bella del mundo.

LA PIETÁ. Cuesta trabajo definirla y mucho más ponerle un pero. Es algo tan colosal y tan maravilloso que creo que ni el mismo Miguel Ángel podría repetirla. Es la perfección del arte. He tenido la ocasión de verla en dos ocasiones y la verdad es que uno no se cansa de contemplar todos esos detalles: el rostro de la Virgen, la anatomía del Cristo, los pliegues de los ropajes, la mano de la Virgen bajo la axila del Cristo, etc, etc. Es una auténtica maravilla.


La Piedad de Miguel Ángel. Foto: José Guerrero Roldán


Es la única escultura firmada por Miguel Ángel. Se dice que, una vez terminada la obra, el artista escuchó a algunas personas que dudaron de que algo tan sumamente bello pudiese haber sido realizado por un artista tan joven. Así que, aprovechando la noche, esculpió en la banda que cruza el pecho de la Virgen “Michael Angelus Bonarotus Florentinus Faciebat” Miguel Ángel Buonarotti, florentino lo hizo”. Poco menos que le cuesta la excomunión cuando los responsables religiosos vieron aquello.

Miguel Ángel debió ser un auténtico personaje, no solo por su arte, que es lo que nos ha quedado, sino por las cosas que se cuentan de él. Leí en alguna ocasión que el Papa Julio II, que fue quien le encomendó la pintura de la sala, estaba tan obsesionado en verla acabada que no paraba de preguntarle a Miguel Ángel cuando la acabaría. Al parecer, la presión era tanta que el artista le dijo un día al pontífice: “Lo dejo…”. Recogió sus trastos y se marchó y dicen que el Papa fue tras sus pasos, implorándole que volviera al trabajo bajo la promesa que no volvería a presionarlo para la finalización de la obra. Imaginemos lo que era un Papa en el año 1508 y tendremos una idea exacta de la valía de Miguel Ángel como artistas y de su personalidad.

Nadie podrá discutirme que este post es de arte.

Saludos a todos