domingo, 15 de noviembre de 2015

MAESTROS MALOS Y BUENOS

“El maestro malo no puede cobrar lo mismo que el maestro bueno”. La frase no es mía, es del filósofo José Antonio Marina, fichado por el Gobierno para elaborar un Libro Blanco sobre la profesión docente. Estoy de acuerdo; el profesional malo no puede cobrar lo mismo que el bueno, pero ya sean maestros, ministros, diputados o Presidentes del Gobierno. Yo soy Maestro, aunque nunca llegué a ejercer, pero conozco lo que supone enfrentarse a un alumnado todos los días. A un alumnado y a sus padres, porque esa es otra. En otros tiempos, el maestro llamaba a los padres para advertirles sobre los malos resultados de su hijo y los padres le daban un cate al niño. Los padres de hoy le dan el cate al maestro. Las leyes del querer ser más modernos que nadie ha ido creando monstruos escolares, niños que saben que pasaran de curso pese a suspender (para no crearles traumas, pobrecitos) y no solo pasan de curso, sino que pasan del maestro. Y el pobre docente tiene tres opciones: O pegarse un tiro, o fracasar en el intento de formar a esos Gremlims o sumarse al carro de la desidia y dejar pasar los cursos y las nóminas sin complicaciones. Que aprenda el que quiera, pensará el pobre maestro. No se puede uno pelear contra la maquinaria del Estado en materia de Educación. Pero no se equivoquen, que el fracaso escolar no es por culpa de los malos maestros. Es por culpa de los malos políticos que hacen leyes para que se estrellen los maestros. Y esos son lo que no deben cobrar más que los maestros.

BELENES LAICOS


La perra Layka fue el primer animal en el espacio, en 1957, pero si este animalito hubiera nacido en 2015 no sería cosmonauta, sino participante en un Belén. Sí, porque tras las “comuniones” civiles llegan los belenes laicos. Es decir, celebrar el Nacimiento de Cristo, pero sin religión de por medio. Ole. Para que ustedes se hagan una idea, es como celebrar el Fin de Año el 14 de agosto. Es una forma de llevar el estado laico a su máxima expresión. En el Belén laico que proponen algunos SAN JOSÉ sería Curro Sanjosé, ex jugador del Sevilla; La Virgen María sería MADONNA, ataviada como en la portada de su disco “Like a Virgin” y EL NIÑO sería EL Niño Torres, con su camisetita del Atleti, con Oblak defendiendo el portal. LA MULA sería la del Emule y el BUEY un Buey de Mar. Y los Reyes no los ponemos, que pa eso somos republicanos. Una cosa preciosa, oiga. Y es que aunque cree que el grado de memez ha alcanzado su máxima cota en España, siempre llega un tonto que lo supera. Es que hay gente que no da para más. Repito por enésima vez que no soy un ultra religioso, incluso aunque le quiten el ultra tampoco lo soy.  Pero soporto peor las tonterías que la religión. Si usted se considera laico, querido amigo, y defensor del laicismo como “servidor público”, quite los belenes, pase de la Navidad, pero no haga el chufla. Es mejor pasar a la historia por ateo que por tonto. Y el resto, a esos bichos raros que nos gustan los belenes, ya sabemos para quien pediremos el carbón a los Reyes.

sábado, 31 de octubre de 2015

DEL SACRAMENTO AL SACRAMIENTO


España, país de tontos. El último ejemplo lo ha dado el Ayuntamiento del Rincón de la Victoria en Málaga, que va a empezar a celebrar “Comuniones Civiles”. Sí, como lo oyen. Un acto propio y único de la iglesia, de la cual no soy defensor, que conste. Pero sí, un sacramento eclesiástico sacado a la calle a beneficio del consumidor. Dice la madre de la chica que “comulgará civilmente” que lo hace por coherencia, porque ellos ni van a misa, ni la niña va a catequesis ni ná de ná. Pues entonces,  señora, lo más coherente es que en vez de que su niña haga la “comunión” le explique a su hija que eso son cosas de la iglesia, en las cuales su familia no cree, cosa por cierto muy respetable. Y que se queda sin comunión, aunque sus amigas la tengan, porque eso no va con ellos. Eso es coherencia. Lo demás es hacer el tonto y el ridículo. Lo próximo quizás sean “Bautizos Civiles” o “Semana Santa Civil”. Oye, porque nosotros no creemos en eso, pero como nos gusta una fiestecita, quitamos a los apóstoles de la Santa Cena y ponemos una despedida de soltero encima del paso, con su piquislabis y sus copitas. De querer ser moderno y progre en extremo se pasa al ridículo más espantoso en cuestión de segundos. El matrimonio es una cosa, porque uno puede casarse por cientos de ritos, pero la Comunión y el Bautizo solo son posibles dentro de la Iglesia. Y si no te gusta, no se hacen, como hace mucha gente. No hay más. Lo demás es hacer el tonto por partida doble: por lo religioso y por lo civil.