
La moda de no mezclar política y deporte puede estar estupenda en alguno casos, precisamente aquellos en los que por la mamarrachez de lo reivindicado se pueda deslucir un evente deportivo. Aquí es donde debe entrar en en juego el supuesto raciocinio humano para saber separar lo capullesco de lo medianamente serio.
Del mismo modo, hay actitudes de protesta, o de respeto, que deberían ser consideradas aptas o no para determidadas delebraciones deportivas. Evidentemente no es lo mismo que un atleta muestre una camiseta de "Bush Criminal" que otro quiera portar un brazalate negro porque en su país han fallecido mas de 150 personas en un accidente aéreo.
Pues bien, no hemos hecho lo primero pero intentamos lo segundo. Cual será mi sorpresa cuando los señores del COI dicen que de eso nada, que nuestras marchadoras en los 20 km no pueden portar brazaletes negros en señal de duelo. Del mismo modo, la delegación española ha solicitado que las banderas de España ondeen a media asta en la Villa Olímpica, en señal de respeto a los fallecidos de barajas. Tambien el COI, aunque ahora le pasa la patata caliente al BOCOG (Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín), ha denegado esa propuesta, con el vil argumento de que "los chinos no aceptan esos homenajes".
Estimados señores chinitos del BOCOG, son ustedes unos seres despreciables, por no usar otros calificativos más gordos. Cualquier gesto de solidaridad con el dolor de otros debe ser aceptado, sea cualquiera que sea nuestra cultura. A priori me puede parecer muy divertido que un señor de Kazajistán se coloque una loncha de mortadela sobre el pecho, pero sin alguien me explica que eso es un ritual donde se honra a la memoria de los fallecidos de ese señor, ese acto merecerá todos mis respetos. Hayb que ser muy miserable para no permitir a nadie expresar su dolor, más allá de creencias políticas o religiosas. La pena humana no entiende de nada de esto. Todo el mundo entendió el dolor chino tras el terremoto y todo el mundo mostró su apoyo a China.
Si de estos Juegos de mierda, que deberían servir para mostrar la solidaridad en todas las naciones, nos vamos a quedar solo con los ocho oros de Phelps o los dos de Bolt, apaga y vámonos. El Barón de Coubertain se debe estar revolviendo en su tumba al ver la porquería en la que se ha convertido su sueño. Oro, plata y bronce, por encima de cualquier otra cosa.
Sigamos soñando con proezas de tartán, con récords acuáticos y con milagros náuticos, olvidando por completo el más esencial de los sentimientos humanos, el dolor. Si el COI sigue prohibiendo el portar brazaletes negros, apelo al Comité Olímpico Español a que se pase por el forro de los calzones esa recomendación y que nuestros atletas los lleven. No habrá mayor gloria que volverse a casa descalificado por mostrar un sentimiento de humanidad.
Señor Rogge, tenga la absoluta seguridad que a cualquiera de los familiares de fallecidos en ese accidente les va a hacer mayor ilusión ver a los nuestros honrando a los suyos que ver a Bolt batir 15 veces seguidas el récord de los 100. Es triste que el mal llamado "espíritu olímpico" esté por encima del dolor de tanta gente. ¡Que asco de Comités!.
Yo sí me pongo el brazalete negro, en señal de respeto y solidaridad con esas 150 personas que no vivieron para ver terminados los Juegos Olímpicos más miserables de la historia. Descansen en paz.