De repente, un conocido carajote de Cádiz, procedente del mundo "capillil" (la carajotura es algo innato y nada tiene que ver ser capilla con ser carajote, aunque a veces coinciden ambas facetas, como es el caso) coincide al lado mío y me pregunta: "¿Pero tú crees en esto?". Mi respuesta es corta y sincera: "No". Y el carajote se viene arriba y me dice: "Pues entonces no entiendo que haces aquí, porque estas cosas son para los que creen, no para estar haciendo fotos". No lo mandé allí mismo al carajo porque a pesar de que no creo en esto, lo respeto. Puntualizo, respeto a quienes merecen ser respetados. El resto de fariseos de chaqueta oscura y gomina me la traen completamente al fresco.
Rsspeto a la viejecita de la penitencia que va tras su Cristo en agradecimiento a algún favor concedido por aquel, tras fervorosa petición. Respeto al que sigue las enseñanzas y el estilo de vida de Jesucristo, llevando la suya pareja a ese mensaje. Y poco más. A los demás no los respeto porque en esta fiesta hay mucho mamarracho de golpe de pecho y falserío cofrade.
Con la Semana Santa me pasa (salvando las diferencias) como con el mundo equino. No me desagradan los caballos, animales preciosos, lo que me echa para atrás es el mundillo que los rodea. Pues con esto me pasa igual. ¿Y a qué viene todo esto? se preguntarán ustedes. Pues muy sencillo.
Hoy he podido leer en el diario de Cádiz una crónica sobre la última procesión de la Semana Santa: El Resucitado. Y me ha llamado la atencion volver a ver algo que ya había advertido años atrás. Cito textualmente: "El cortejo contó con una escasa representación de hermandades y cofradías y también de público presenciándolo".
Acepto lo del poco personal viendo al Resucitado, pero me parece de juzgado de guardia lo de la escasa participación de hermandades y cofradías. O sea, un señor al que se supone que le gusta y cree en esto pasa olimpicamdente del que debe ser el momento más grande de aquello en lo que cree: la Resurrección de Cristo. Se vé que para muchos de estos señoritos es más importante lucir a su Cristo crucificado o sangrante, a su dolorosa o a cualquiera de sus imágenes que celebrar la vuelta a la vida del hijo de Dios, el sentido último de la Semana Santa y pilar principal del cristianismo.
Como yo no creo en esto tengo bula para no haber estado. Muchos de los que se dan golpes de pecho deberían haber estado y no estuvieron. ¿Creen ustedes que el carajote que me hizo la pregunta frente al Nazareno acudió a ver al Resucitado?. Pues yo creo lo mismo que usted.
Felicidades a los creyentes de bien.