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lunes, 2 de marzo de 2009

“PUNTUACIONES SOBRE LAS PUNTUACIONES”

Lo del jurado de este año clama al cielo. Y esto va más allá de que mi chirigota haya estado en la final o no. En primer lugar, creo firmemente que hay que quitar los puntos del jurado. La puntuación solo es una vía de justificar los gustos personales, así qué por qué no los quitamos y cada uno vota a la agrupación que más le guste si más miedos ni tapujos. Es absurdo que a una agrupación se le puntúe con cerca de 80 puntos más en un pase que en otro. No existe ese margen de mejora. Ya ni siquiera hablo de una chirigota contra otra; es una contra sí misma. A los autores nos resulta ridículo ver como unas letras, que sabemos que son mejores que otras, son puntuadas con menos puntos que otras. Al final resulta que el pase con el que estamos menos a gusto es el más puntuado… Pa acostarse. Es absurdo ver como se inflan puntuaciones para compensar las cagadas iniciales.

El aficionado nunca se equivoca porque tiene una opinión general, sin puntos. Si cualquiera de nosotros tuviera que puntuar… seguro que el resultado final no coincidiría con nuestros gustos. Fuera puntos y se acabó el problema. Tampoco me parece adecuado que repitan presidentes ni vocales. Repartir jurado es repetir tendencias y en Cádiz hay gente de sobra para rotar todos los años. Si a un jurado le gusta mi estilo tiene todas las papeletas para que le guste en años sucesivos, salvo bajón gordo. Yo no me enfadaré jamás si algún miembro del jurado me dice que le ha gustado más otra chirigota que la mía. En cuestión de gustos no hay discusión. Sin embargo si me puedo enfadar, y tela, si un día se me puntúa con 200 puntos y otro con 290, porque eso es irreal.

Yo creo que todo esto es más sencillo de lo que parece. Se trata de que cinco señores de pongan de acuerdo en lo que más le gusta y se acabó, sin necesidad de justificarlo por puntos, que te pueden llevar a toar una decisión equivocada. Si yo digo que me gustan más los langostinos que el chopped pork no es porque el langostino le saque tres puntos en sabor al chopped, siete en facilidad de ser pelado y dos puntos en categoría sobre un mostrador. ¡¡¡Es que el langostino está mejor, picha, al menos para mí, se mire por donde se mire!!!. Pues así se puntúan las cosas.

Yo podré tener más o menos gusto, pero sería terrible que gustándome más los langostinos que el chopped se llevara la victoria este último porque yo no sepa puntuar. Aquí va a haber líos todos los años con el tema del jurado, pero lo que no sería tolerable bajo ningún concepto es que el jurado premie a unas agrupaciones contra su gusto por tener que ajustar puntos. En fin, ¿pa que voy a seguir, si todos los años va a haber líos?.

sábado, 31 de enero de 2009

"EL PODER DEL RESPETABLE"

Hay quien acusa al carnaval de ser chabacano. El Carnaval es un ente sin forma ni estado. En todo caso los chabacanos seremos los carnavaleros o el público que acepta las chabacanerías. Eso es como si un torero se saca un moco y lo pega en el capote. El guarro será el torero y no la tauromaquia. La parte de culpa más grande la tenemos los autores pero el público que asiste a las funciones tiene también una enorme parte de culpa. Si la gente no se descojonara con cosas bordes o chabacanas los autores pensaríamos que esa veta está ya acabada y muerto el perro se acabó la rabia.

Creo que el público del Falla es muy exigente para algunas tonterías y muy poco exigente para las cosas que de verdad deberían importar. ¿Me explica a mí alguien como un espectador escucha una copla sobre los toros y la aplaude y luego viene otra copla anti taurina y la aplaude también?. Lo dicho; tema para el Cuarto Milenio de Iker Jiménez. Luego hay un sector de público que se indigna porque determinadas agrupaciones no cantamos letras comprometidas. Vamos a ver, caballeros, eso es como decirle a los Hermanos Marx que por qué no aprovechan su fama para denunciar las atrocidades de la humanidad en vez de hacer el ganso. Posiblemente Groucho miraría a ese individuo de arriba abajo y, tras darle una profunda calada a su puro, le dijera: "Nunca olvido una cara pero con la suya estoy dispuesto a hacer una excepción". Retomando el hilo de lo anterior, si yo o alguno de mis compañeros hemos tomado esa senda es porque hay una gran parte del público que nos acepta esa filosofía de que el carnaval es diversión. Si otros lo ven de otra manera, perfecto, esa es la grandeza de esta fiesta. En esto mandan los de la butaca y no los del escenario.

Los que cantamos y escribimos modificamos nuestros hábitos según la receptividad que nos ofrezca el respetable (y alguno no tan respetable). Cualquier espectáculo es lo que el público quiera que sea. Si a la ópera empieza a acudir gente borracha y patosa, hasta el sublime Don Giovanni de Mozart se habrá convertido en un espectáculo chabacano y bajuno. Usted, el que se sienta en la butaca, tiene muchísima culpa (para lo bueno y para lo malo) de lo que pasa en el Falla. Y no se trata de pitarle a nadie ni de echarle el telón. En la mayoría de las ocasiones, el silencio es el mayor de los desprecios para el artista. Así que si algo no le gusta, no abuchee ni moleste al que canta. Cállese, por favor, que eso hace infinitamente más daño del que parece. No olvide que el chabacanismo y la genialidad nacen de la misma butaca y todo depende de quien los amamante.

sábado, 24 de enero de 2009

“FIEBRE SIN SÁBADO NOCHE”

Los ingleses saben cómo organizar las cosas. En Navidades, que es cuando más tiempo libre tiene la gente, ponen más jornadas de liga de fútbol para que haya más gente en los estadios. En Cádiz, a veces, hacemos cosas que nos hacen añorar la vuelta del corsario británico Francis Drake por las costas gaditanas. Resulta que los días que más se puede uno regocijar con las coplas, beberse treinta y tres y quedarse hasta las tantas viendo el concurso sin temor al madrugón del día siguiente para ir a currar (resúmase todo esto en un solo nombre: SABADO) van los organizadores del concurso y ponen los dos días de descanso entre fases…¡¡¡DOS SÁBADOS!!!. Ole, ole sus cohone ahí. Ni el sábado 7 ni el 14 de febrero tendremos concurso, así que los que vengamos de fuera (me incluyo por currar en Sevilla de lunes a jueves) nos matan dos noches gloriosas de teatro y a los de Cádiz también. Travolta y los Bee Gees no podrían haber rodado su famosa película en este concurso. Ya puestos, podríamos poner la final el Jueves Santo, aprovechando que hay mucha gente en Cádiz que no le gusta la Semana Santa.

Yo de verdad es que flipo en colores. No me creo que cuadrar el calendario sea tan complicado. Para eso es preferible adelantar un par de días el inicio del concurso y se acabó el problema. Quitarle dos sábados al concurso es un pecado mortal. Hasta quitar un par de domingos hubiera sido más tolerable. El ambientazo que se respira en una semifinal de viernes o sábado es algo que solo sabe el que lo ha disfrutado, ya sea cantando o “abutacado” en el Teatro. La fórmula del concurso actual me parece perfecta pero el calendario de este año deja tela que desear. Por un lado nos quieren revitalizar el sábado de calle y nos matan dos del concurso. ¿Se estarán volviendo los organizadores ilegales?. De verdad que no aprendemos. Muchas de las agrupaciones vienen de fuera y seguro que agradecerán poder cantar un sábado en lugar de un lunes o un martes, con más de 300 kilómetros de bus para la vuelta. Imagino que planificar un concurso perfecto, al agrado de todos, es tarea poco menos que imposible, pero hay cosas en la que la mayoría de los implicados coincidirían en un 100 %.

Será cuestión de ir puliendo cositas para años venideros. Yo que me las prometía tan felices de disfrutar dos sabaditos en el Falla para coger aire y volverme a Sevilla. No va a poder ser. Tengo la sensación del exiliado al que le privan dos días de una de las cosas que más le gusta. Y como yo habrá muchos más en toda Andalucía pensando lo mismo. Señor Drake, por favor, usted que es inglés…dese una vueltecita por Cádiz de vez en cuando.