Pues sí, queridos, el pasado sábado añadí a mis espaldas los calendarios equivalentes a la edad del licor, no el del Polo sino el del forty three. La verdad es que el aniversario no ha podido ser de más categoría.
La jornada comenzó a mediodía del sábado cuando cogimos Eva y un servidor camino a El Puerto de Santa María. ¿Por qué esta ubicación y no otra algo más romántica como París o Praga? Obviando el tema de la poca adaptación de mi cartera a estas hermosas ciudades, el sábado por la noche actuaban en la sala Milwakee de El Puerto Antonio Reguera y Agustina y no había mejor broche para el día de mi cumpleaños que partirse el pecho y/u/o zonas carajales con las cosas del Maestro Reguera y Agustina a los teclados.
Lógicamente, el primer paso consistió en pasarnos por Romerijo, donde nuestra ONG "Fundación para la Investigación del Sabor del Langostino y el Bogavante" hizo una generosa donación, no solo a estos crustáceos sino también a otras especies en peligro de extinción como el Gallo Empanado y el Cazón en Adobo. Toda ayuda es poca en esta lucha, hermanos. Todo ello, es obvio, regado con Cruzcampo fresquita y posterior cubatita del Comedor de Carne con Cola (Beefeater para los que no fueron ese día a clase de inglés).
Tras el banquete de mariscos cascarópodos, pusimos rumbo al Hotel Del Mar para reponer fuerzas un par de horitas, debido a lo agotador que estaba siendo el día. No sé ni cómo pudimos con todo. Ufff. Gran siestazo, patrocinado por la Liga de Balonmano "ASOBAR", y ducha reponedora para irnos a ver a la Alta Dimensión.
Antonio y Agustina saludando al respetable tras su magnifica actuación en Milwakee.
Antonio parece estar diciendo "Callarse, carajo".
El patio de Milwakee estaba hasta las mismas trancas pero nuestras mercedes tenían una mesa junto al escenario y desde allí nos tiramos tres horas de partitura trancal y musica de lujo con Antonio Reguera y Agustina. Tras la actuación, departimos unas copas (varias para ser exactos, pero nos sudaba completamente el alcoholímetro de la Benemérita porque dejamos el coche en el hotel y nos fuimos en taxi para homenajear a Baco (o Don Brancisco para los que tengáis menos confianza con él) con la Alta Dimensión y varios amigos.
A todo esto, mi querida Eva trajo una tarta con forma de pelota de golf (debido a mi nueva pasión por este deporte) y una vela. Cortamiento de tarta generalizado y "Another cup in the wall", que dirían Pink Floyd. La Cofradía del Cubatita y la Santa Tarta, vulgo ¡QUE BASTINAZO!, efectuó su recogida al templo a las 3:45 de la mañana, acompañados por los Hermanos Varillas Antonio y Agustina, que tuvieron a bien llevarnos al Hotel.
Gran momento de la presentación de la tarta con el número del Licor
Al día siguiente, nos levantamos a las siete (para mear y acostarnos otra vez hasta las doce menos cuarto), nos duchamos y nos fuimos a la Taberna La Sirena, junto a Milwakee, donde habíamos quedado de nuevo con Antonio y agustina para pegarnos un almuerzo que veníamos postergando desde hacía tiempo y qué mejor fecha que esta para celebrarlo. La excepcional, maravillosa, altadimensionada y fantástica pareja tuvo a bien agasajarme con una botella de champán francés y un poster dedicado. Gracias de corazón.
Mesa rebosante de felicidad y amistad.
Este menú no tiene precio
El excelso grupo con Poli y la cocinera de La Sirena.
Gloria bendita para nuestros paladares
Al almuerzo se unió Javier Ruibal, algo más tarde porque la noche había sido larga y a la una y media tenía mas sueño que un koala anestesiado. Si no llega a ser porque Antonio lo llama del "Servicio de habitaciones", Javier se hubiera unido para cenar el sábado que viene por la noche, jajaja.
El almuerzo fue un encanto, con todas las palabras. Hablamos de música, anécdotas de carnaval, giras, vida cotidiana, de la piedra roja que parecía un chorizo criollo, y la verdad es que echamos un rato que no se me olvidará en la vida, acompañado todo ellos por buen vino y buenas tapas de La Sirena.
¡¡¡Vaya trío de Cemento Armado!!!
Las dos hermosas damas dieron categoría estética a la sobremesa,
mejorando los tres caretos demoledores anteriormente visualizados
Luego nos trasladamos a una heladería cercana donde degustamos unas tartitas y varias copas para poner fin al fantástico día.
Con Javier Ruibal cuyo señorío personal iguala a su enorme calidad musical.
Con la Alta Dimensión de Antonio y Agustina, dos seres realmente entrañables
que me han hecho pasar alguno de los mejores momentos de mi vida
Antonio, Javier, Agustina y Eva, ha sido un placer contar con vosotros en este día tan especial para mí. Os aseguro que hacía años que no disfrutaba tanto de un 18 y 19 de septiembre. Para mí es un honor exquisito contar con gente tan maravillosa y excepcional a mi lado. Se os quiere tela.
Besitos para todos.