domingo, 15 de noviembre de 2015

MAESTROS MALOS Y BUENOS

“El maestro malo no puede cobrar lo mismo que el maestro bueno”. La frase no es mía, es del filósofo José Antonio Marina, fichado por el Gobierno para elaborar un Libro Blanco sobre la profesión docente. Estoy de acuerdo; el profesional malo no puede cobrar lo mismo que el bueno, pero ya sean maestros, ministros, diputados o Presidentes del Gobierno. Yo soy Maestro, aunque nunca llegué a ejercer, pero conozco lo que supone enfrentarse a un alumnado todos los días. A un alumnado y a sus padres, porque esa es otra. En otros tiempos, el maestro llamaba a los padres para advertirles sobre los malos resultados de su hijo y los padres le daban un cate al niño. Los padres de hoy le dan el cate al maestro. Las leyes del querer ser más modernos que nadie ha ido creando monstruos escolares, niños que saben que pasaran de curso pese a suspender (para no crearles traumas, pobrecitos) y no solo pasan de curso, sino que pasan del maestro. Y el pobre docente tiene tres opciones: O pegarse un tiro, o fracasar en el intento de formar a esos Gremlims o sumarse al carro de la desidia y dejar pasar los cursos y las nóminas sin complicaciones. Que aprenda el que quiera, pensará el pobre maestro. No se puede uno pelear contra la maquinaria del Estado en materia de Educación. Pero no se equivoquen, que el fracaso escolar no es por culpa de los malos maestros. Es por culpa de los malos políticos que hacen leyes para que se estrellen los maestros. Y esos son lo que no deben cobrar más que los maestros.

1 comentario:

Juan Antonio Carrasco dijo...

Yo sí ejerzo como docente y grosso modo comparto tu comentario.