viernes, 10 de abril de 2015

TONTOS DE NAZIMIENTO

En Francia están los Allons enfants de la Patrie, que son los que lucharon por la Libertad, y los Mamons enfants de la Patrie, que son los franceses de los que sus propios compatriotas se avergüenzan de compartir nacionalidad. En este último grupo estaría el impresentable de Jean Marie Le Pen, el ultraderechista, cuya última perla ha sido calificar a las Cámaras de Gas de la II Guerra Mundial como «un detalle de la Historia». Dice el susodicho que no niega de su existencia, pero que él no las ha visto. Yo sí las he visto, señor Le Pen. He vivido la experiencia de visitar dos campos de concentración: Dachau en Alemania y Auschwitz en Polonia. En el segundo no las vi, porque sus amigos las volaron antes de que llegaran los aliados, pero en el primero sí. Y estuve dentro de una. Y le aseguro que pone la piel de gallina imaginar aquello en plena guerra. Como impone el cartel de Auschwitz donde dice, en lo que fueron las cámaras de gas: «Guarde Silencio. Está usted en un lugar donde fueron asesinadas cientos de miles de personas». Por eso, calificar ese horror como Detalle de la Historiaes más que suficiente para que el primer punto del Orden del Día de la próxima Asamblea de la ONU sea el que proponga su desposesión del Estatus de Persona. Porque un ser humano no puede calificar como detalle a esos instrumentos de exterminio que acabaron con la vida de millones de personas. Dice que la guerra es horrible. Horrible es usted, Le Pen, que ya podía meterse su apellido, convenientemente españolizado, por el Arco del Triunfo.

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