martes, 19 de enero de 2010

"ELOGIOS ALTAMENTE HALAGADORES"

Exiliado en Sevilla me resulta complicado hojear las páginas de los distintos diarios gaditanos sobre la fiesta gaditana por excelencia: el carnaval. Las ediciones digitales están bastante bien, es cierto, pero no me supone la misma sensación desayunar con el Diario de Cádiz o La Voz de Cádiz frente a un mollete con jamón que hacerlo en mi casa de Mairena del Aljarafe frente a un ordenador mientras me como un Tigretón. Como diría Alejandro Sanz... No es lo mismo.

Por ello me salto cosas interesantes de esas páginas. Esta tarde estaba charlando vía telefónica con mi amigo Javi Osuna y me preguntó: "¿Has visto el artículo tan cariñoso que te dedica Juanjo Téllez en la Voz?". Le dije que no y tras terminar con esa llamada busqué en la edición digital de La Voz de Cádiz y leí el artículo.

Desde aquí le doy las gracias al amigo Juan José Téllez por tan cariñoso texto. Os lo dejo, no como muestra de vanagloria personal ni mucho menos, sino porque siempre gusta que la gente se acuerde de tí para bien.


EL YUYU Y LA MAGDALENA DEL CARNAVAL

Es un guerrero, si, pero en son de paz. José Guerrero Roldán, alias Yuyu en los carteles del FBI en los que se reproduce el supuesto rostro que hoy podría tener Cañamaque, guarda un cierto aire de angelote en un cuadro de Murillo, que como es sabido aquí se mató pintando para comer. Desde que debutara con Los ordeñadores personales, en 1986, pero sobre todo con el pelotazo de Los sanmolontropos verdes tres años más tarde, la afición supo que él no estaba dispuesto a perder la esencia popular por mucho que emergiese de las aulas universitarias de la Escuela de Magisterio. El y sus agrupaciones constituyen una especie de Uned que nos tendría que llevar a estudiar a distancia las raíces de la chirigota para hacerla, en su caso, antigua y moderna al mismo tiempo. A lo largo de su trayectoria como autor carnavalesco, que compagina con la de comunicador en Canal Sur, El Yuyu ha demostrado que ha leído a Marcel Proust, quien basó su enciclopedia novela de la memoria que tituló A la búsqueda del tiempo perdido, en el sabor evocador de una magdalena que probó de adulto y que le llevó a la infancia. Si algo tienen en común sus chirigotas –El que la lleva la entiende, Los últimos en enterarse, Los arapahoe que joe, Tampax goyesca, comparsa fina y segura o los actuales Emires por donde mires- es esa extraña marca de su casa, que nos sumerge en el túnel del tiempo y que recobra el espíritu y la atmósfera del pasado. El Yuyu saca hoy las chirigotas que Cádiz hubiera podido fletar durante las Fiestas Típicas, si hubiese seguido el carnaval en vez de la dictadura, si el ingenio fuere libre y sin mordaza y si aquellos autores del pasado hubiesen tenido la oportunidad de saber leer. El Yuyu no desprecia ni una exquisita fumée de El Bulli ni un plato de berza con todos sus avíos. Combina la sutileza con la sal gruesa, la brocha gorda con el pincel impresionista, la carcajada con la sonrisa. Y tampoco hay fronteras entre su condición de personaje carnavalesco en toda su extensión XXL y su papel como canciller de Cádiz más allá de sus fronteras: lo que nunca se sabe si es bueno o es malo, en una ciudad tan endogámica que se entrega al primero que llega quizá porque aún se arrepienta de no haberse rendido ante Napoleón para que defendiese a la Pepa. Embajador del carnaval, en sus fiestas quizá falte la bandejita de Ferrero Rocher, pero lo que siempre sirve es una inmensa nostalgia de Cádiz en sí mismo, esa magdalena amarga que exilia a sus hijos a Sevilla o a Castellón o los encierra bajo las siete llaves del conformismo, como si las murallitas de Cádiz fueran de piedra y se notasen.


Muchísimas gracias, Juanjo.

6 comentarios:

jepane dijo...

Fijate una cosa; contra mas lo leo, mas me gusta. ¿ Que se siente al leer algo así de uno mismo?.
Saludis desde la Cuna del "furgol"; osea: RIOTINTO

Flaa dijo...

madre mía, te ha dicho lo mejor que le pueden decir a una persona (en mi opinión): ser exquisito y a la vez sencillo... sobre todo qué bien lo expresa Téllez cuando compara un plato de El Bulli con una verza.

Está claro, si hay algo que nos gusta de tu humor es que lo puedes escuchar una y otra vez y no dejas de ver más matices.

Un saludo

Anónimo dijo...

Con que solo una persona piense así de otra, ya hay mucho terreno ganado,debes estar orgulloso de que existan personas en la faz de la Tierra tenga ese concepto de tí Guerrero. Con esa opinión más que autorizada puedes darte cuenta de lo que proyectas a los demás. Hay veces, que creemos ser de una forma y transmitimos todo lo contrario. En tu caso lo que transmites es bueno, talentoso e inteligente. Enhorabuena Guerrero, no sólo dices lo que eres, sino que también haces lo que eres.Creo que este es el momento de decirte que mi opinión sobre tu persona (sin conocerte de nada,desgraciadamente) es excelente. Salzburgo.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Enhorabuena por recibir tan precioso y muy merecido homenaje a tu persona, a tu arte y a todos esos valores a los que alude el señor Juanjo Téllez.

Tengo la fortuna de haber compartido algún buen rato contigo y los tuyos. Maravillosos momentos guardados en la memoria y en el corazón como el más valioso tesoro.

Enhorabuena porque alguien pudo escribir lo que muchos sentimos.

Abrazos.

Marisa

Anónimo dijo...

Yuyu, eres la persona posiblemente con más arte de todo Arabia, pero ni por esas te puedo pasar por alto ese "hojear" con H. Después de la observación, comprendo que me quieras dedicar un sentido: No hay que ser cabrón..... Un abrazo, artistazo!!

Jose Guerrero Roldan "Yuyu" dijo...

Gracias por ese piropo arabesco. Ahora bien, no te voy a decir que "no hay que ser cabrón", sino que me temo que me lo vas a volver a decir tú a mí. Vamos por partes: la palabra "hojear" está bien empleada, porque hace referencia a pasar rápidamente las páginas de una publicación. Hace referencia a la "hoja" no al "ojo", en cuyo caso sí sería correcto usar "ojear", si nos referimos a echar un vistazo rápido a algo. Ambas expresiones se contemplan en el Diccionario de la Real Academia así que, por esta vez, no he metido la gamba, aunque lo podría haber hecho perfectamente.
Otro abrazo pa ti